Industria y agroindustria
La planta produce todos los días. El sistema se entera a fin de mes.
En industria y agroindustria el dato existe: está en el cuaderno del encargado, en el parte del capataz, en la planilla del laboratorio. El problema es que llega tarde, cuando ya no sirve para corregir. Construimos los sistemas que capturan ese dato donde se genera.

La mayoría de las plantas con las que trabajamos no arrancan de cero: tienen un sistema contable, quizás un ERP, y encima una capa de planillas que sostiene lo que el ERP no cubre. El mantenimiento se planifica en Excel, el stock del depósito no coincide con el del sistema, el laboratorio anota resultados en una carpeta y el parte diario del personal viaja en papel hasta liquidación. Cada una de esas planillas fue una solución razonable en su momento; juntas son el techo operativo de la empresa.
La agroindustria agrega su propia dificultad: la operación es estacional y sucede afuera. En un ingenio o una finca cañera el pico de zafra concentra en pocos meses el volumen del año, con personal que rota, tareas que cambian por sector y un registro que tiene que sobrevivir al barro y a la lluvia. Nuestros sistemas de este rubro nacieron dentro de esas operaciones —no en un pizarrón— y por eso están pensados para tablets en el campo antes que para el escritorio de administración.
Los cuellos de botella que se repiten en cada planta
El plan preventivo existe en una planilla que nadie actualiza después del segundo mes, y el mantenimiento termina siendo 100% correctivo.
Cuando un equipo falla, no hay historial confiable: nadie sabe qué se le hizo antes ni con qué repuesto.
El stock del sistema y el del depósito difieren, así que se compra de urgencia lo que ya estaba en un estante.
Los resultados del laboratorio llegan a producción cuando el lote ya pasó, y las fórmulas de cálculo viven en la planilla de cada analista.
El parte diario del personal se anota a mano, se tipea en una planilla y se vuelve a cargar para liquidar: tres oportunidades de error sobre el mismo jornal.
Los indicadores de gestión se arman a mano, tarde, y con números que la gerencia no termina de creer.
Qué construimos
Los frentes donde más impacto generamos en este rubro
Mantenimiento de activos (CMMS)
Órdenes de trabajo, plan preventivo por frecuencia o por uso, árbol de planta e historial completo por equipo, con indicadores de cumplimiento y backlog.
Stock y repuestos
Existencias en tiempo real, movimientos trazables y consumo imputado al sector o al equipo, para que el costo real de cada intervención se conozca.
Laboratorio y control de calidad
Registro de muestras, análisis con las fórmulas de cálculo del laboratorio y gráficos de evolución automáticos, con alertas cuando un resultado sale de rango.
Personal de campo y jornales
Registro diario de qué tarea hizo cada persona, en qué sector y con qué rol, con los conceptos de liquidación aplicados desde la misma carga.
Turnos y dotación
Ejecución del roster en operaciones con régimen rotativo: cobertura de puestos, reemplazos y aviso automático a cada persona.
Tableros de operación
Los indicadores que hoy se arman a mano cada cierre, generados solos a partir del dato que ya se carga en la operación.
Sistemas que ya están funcionando en este rubro
No arrancamos de cero. Estos son los productos del catálogo que aplican a industria y agroindustria, y cada uno se configura para la operación de cada empresa.
Preguntas frecuentes del rubro
¿Sirve para un ingenio azucarero?
Sí: buena parte de lo que hacemos nació ahí. El módulo de stock se construyó dentro de la operación de un ingenio, el sistema de laboratorio en un laboratorio de campaña, y el de tarjas en una explotación cañera tucumana. Conocemos el vocabulario del rubro —zafra, sectores, renovación, irrigación— porque los sistemas se escribieron con esa gente al lado.
Ya tenemos un ERP. ¿Se puede integrar?
Sí, y suele ser el planteo correcto. El ERP se queda con lo contable y comercial, y nosotros construimos la capa operativa que hoy vive en planillas. Integramos por API, por base de datos o por archivos, según lo que el sistema exponga.
¿La gente de planta va a usarlo?
Es el requisito. Las pantallas de carga están pensadas para tablet, con lector en mano o con guantes, no para el mouse de una oficina. Si un operario necesita un manual para registrar una orden de trabajo, el diseño falló.
¿Se puede empezar solo por mantenimiento o por stock?
Sí, y es lo que recomendamos. Se arranca por el circuito que más duele, entra en producción en semanas y recién después se suma el siguiente. Los módulos comparten el mismo modelo de datos, así que el crecimiento no obliga a rehacer nada.
Si en tu planta la información existe pero llega tarde, el problema no es de datos: es de dónde se capturan. Contanos qué circuito te está costando más y evaluamos por cuál conviene empezar.



